MARCO LEGAL

 

La intervención educativa con los alumnos con altas capacidades tiene un largo recorrido en la legislación educativa española. Podríamos rastrear su origen hasta la Ley Moyano del año 1857 que en su Artículo. 85 indicaba"A los alumnos que sobresaliesen en aplicación, progresos y conducta, se les distribuirán anualmente los premios que podrán consistir en diplomas especiales, medallas, obras, instrumentos y la relevación del pago de derechos de matrícula, grados y títulos."

 

Si bien nos es hasta  Ley General de Educación de 1970 cuado aparece por primera vez el término “superdotado” y propone la necesidad de atención especializada, así en su artículo Artículo 49.2. indicaba: Se prestará una atención especial a los escolares superdotados para el debido desarrollo de sus aptitudes en beneficio de la sociedad  y de sí mismos”. y en el Artículo 53. “La educación de los alumnos superdotados se desarrollará en los centros docentes de régimen ordinario, pero se procurará que su programa de trabajo, utilizando métodos de enseñanza individualizada, les facilite una vez alcanzados los niveles comunes, obtener el provecho que les permitan sus mayores posibilidades intelectuales”.

 

Desde entonces, siempre ha estado presente en nuestra legislación educativa, contemplándose en la actual LOMCE de la siguiente forma:

 

Artículo cincuenta y siete. Los apartados 1 y 2 del artículo 71 (de la LOE. 2006) quedan redactados de la siguiente manera: " 2. Corresponde a las Administraciones educativas asegurar los recursos necesarios para que los alumnos y alumnas que requieran una atención educativa diferente a la ordinaria, por presentar necesidades educativas especiales, por dificultades específicas de aprendizaje, TDAH, por sus altas capacidades intelectuales, por haberse incorporado tarde al sistema educativo, o por condiciones personales o de historia escolar, puedan alcanzar el máximo desarrollo posible de sus capacidades personales y, en todo caso, los objetivos establecidos con carácter general para todo el alumnado.»

 

Artículo cincuenta y ocho. El artículo 76 queda redactado de la siguiente manera: «Artículo 76. Ámbito. Corresponde a las Administraciones educativas adoptar las medidas necesarias para identificar al alumnado con altas capacidades intelectuales y valorar de forma temprana sus necesidades. Asimismo, les corresponde adoptar planes de actuación, así como programas de enriquecimiento curricular adecuados a dichas necesidades, que permitan al alumnado desarrollar al máximo sus capacidades.»

 

Sin embargo, y a pesar del impulso que supuso el REAL DECRETO 696/1995 de 28 de abril (BOE de 2 de junio de 1995) de ordenación de la educación de los alumnos con necesidades educativas especiales, que regulaba los aspectos relativos a la ordenación, la planificación de recursos y la organización de la atención educativa a los alumnos con necesidades educativas temporales o permanentes. Lo cierto, es que por muy diversas razones y salvo honrosas excepciones, la intervención con los alumnos con altas capacidades intelectuales apenas ha sido contemplada en los planes de atención a la diversidad en nuestros centros educativos.

 

Quizá tenga algo que ver con este "olvido", el hecho de que una de las debilidades más importantes de nuestro sistema educativo, constatada por la práctica totalidad de los estudios internacionales de evaluación, es el escaso número de alumnos que el sistema educativo español consigue situar en la zona de rendimiento académico superior.